domingo, 10 de agosto de 2014

GYFU–GEBO (g)

(Regalo)

REGALO ASOCIACION GENEROSIDAD HOSPITALIDAD

COMPAÑIA


GYFU era el regalo que se ofrendaba a los dioses, el sacrificio de las víctimas en los antiguos rituales pagamos.

GYFU es una runa tranquila, pacífica y generosa en sí misma, simboliza que el camino es el esfuerzo colectivo, el intercambio de fuerzas, tanto entre los humanos, como entre éstos y los dioses, en una atmósfera de generosidad y paz. Son dos caminos que se cruzan y unen en un punto. El punto de fusión y unidad a la altura del corazón. El surgimiento del inconsciente mágico. También es símbolo de sexo mágico, de una pareja o de un grupo de personas, con el fin de recuperar el inconsciente mágico y aumentar el poder a través de la fuerza psico-sexual. Es un don, una recompensa, una donación, un legado, una ofrenda. Los opuestos se reconcilian porque se sacrifica lo más bajo por lo más alto. Se desprecia la codicia y se prefiere la generosidad. Anticipa una sólida relación amorosa, un encuentro y unión de mentes y corazones. Una hermandad con los demás, con dios y con uno mismo. Armonía en la familia, donde cada uno ocupa un lugar importante sin sobrepasar los demás, cada integrante de esa familia sabe lo que tiene que dar y, si hiciera falta, sacrificar para que el grupo permanezca fuerte y unido.

En el camino de la vida, GYFU transita la etapa comprendida entre los doce y los catorce años, cuando se abandona la infancia y se aprende el compromiso de la verdadera amistad, la experiencia del enamoramiento, el deseo de esperar al otro, el sufrimiento en esa espera,  y luego saber perdonar y volver a recibir.

Consejo: No hay que tener dudas ni incertidumbre, el camino es avanzar, y sentir el acompañamiento  de ser parte de un grupo. Tal vez es un grupo de trabajo, una sociedad, o la familia, la pareja, o las  amistades. Es el momento de darse a otros, conectarse con los demás, pensar en ellos y entregarles algo de uno mismo: tiempo, esfuerzo, amor, paciencia.  Hay que rescatar la fuerza mágica y sentir que solamente brindando placer y compañía se obtendrán la gratificación y la realización. Pero no hay que olvidar que, a veces, este camino exige cierto grado de sacrificio, obligación y privación, de modo que nunca hay que olvidar los propios principios, deseos y objetivos, para no caer en la situación de relegarse a uno mismo para que los demás estén felices, situación que desembocará en la infelicidad. El sacrificio, el regalo de uno mismo del que habla GIFU, es siempre voluntario, nunca forzado.

(Fragmento de Manual de Runas)

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